Lagunas de Zempoala, Mexico

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jueves, 16 de marzo de 2017

La Tolerancia: Un camino hacia la Paz



“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.” Mahatma Gandhi

Cuando hablamos de tolerancia, estamos implícitamente hablando de respeto y aceptación a las diferencias con nosotros mismos, bien sea en el ámbito de opinión, religión, raza, cultura, política, género, alimentación,  entre mil otras formas en que los seres humanos nos diferenciamos unos de otros.

La tolerancia es, pues, el respeto y consideración hacia la diferencia, como una aceptación al pluralismo. Se le considera una virtud pues tiende a evitar los conflictos. En su forma más simple consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad.

No se considera un fin, sino un medio. Mediante la tolerancia discernimos y podemos descartar la violencia. Sin tolerancia, no es posible la paz.

No podemos  verla como una palabra más del diccionario, o como la simple aceptación de los demás. Es mucho más complejo porque  implica la obligación de actuar bajo su bandera y debe practicarse, enseñarse y defenderse. Es imprescindible para la coexistencia pacífica en las sociedades, es un principio moral sustantivo, el rechazo a la violencia.  No somos realmente tolerantes si solo aceptamos las diferencias que nos atañen directamente sino cuando vemos a todos por el cristal de la pluralidad, participación y sobre todo  de los derechos de los seres vivos.

Bajo el nombre de tolerancia pueden ocultarse interpretaciones negativas. Cuando somos indiferentes o decidimos aceptar todo, podemos estar cayendo en un error porque la auténtica tolerancia no es indiferencia, apatía o indolencia,  ni implica hacer a un lado las propias convicciones y valores, ya que en su sentido positivo, se fundamenta en el respeto y reconocimiento del otro ser en su propia dignidad.

De allí que la tolerancia abarca absolutamente todo, no solamente nuestra visión o convivencia con otros seres humanos, sino que también aplica a los animales y el medio ambiente. La defensa de los animales y del medio ambiente se basa en un principio de ética,  tolerancia y respeto hacia la vida en su amplio sentido, promoviendo de esta forma el camino hacia la paz.